A más de un año del anuncio del inicio de la obra de captación de agua para Esquel, presentada como una solución estructural para asegurar el abastecimiento de la ciudad a largo plazo, en el lugar los avances son prácticamente imperceptibles. Quienes circulan por la zona de trabajo coinciden en la misma observación: solo se observa ejecutado una platea y desde entonces no se registran movimientos sostenidos, pese al tiempo transcurrido y a la magnitud del proyecto anunciado.
La obra fue lanzada con fuerte respaldo político, con actos oficiales encabezados por el intendente y el gobernador, y con el mensaje de que se trataba de una intervención estratégica para garantizar agua potable por las próximas décadas. Incluso se habló de plazos de ejecución extensos, inversión millonaria y de un impacto directo sobre la seguridad hídrica de más de 25 mil vecinos. Sin embargo, la distancia entre el anuncio y la realidad del obrador empieza a generar preocupación.
Una obra clave en una ciudad con estrés hídrico
La inquietud no es menor. Esquel arrastra desde hace años problemas de disponibilidad de agua, que se agudizan en verano con el aumento del consumo y la baja de caudales. En ese contexto, cada mes sin avances concretos en una obra estructural se traduce en incertidumbre, especialmente cuando se trata de un proyecto que debía fortalecer el sistema de captación y distribución para evitar futuras restricciones.
Un plazo que corre
Otro dato que refuerza las dudas es el plazo oficial de ejecución, establecido en 730 días. Con más de un año transcurrido desde el inicio anunciado, ya se consumió casi la mitad del tiempo previsto, sin que se observen avances acordes a ese cronograma. Este desfase entre los tiempos formales y la realidad visible en el terreno enciende alarmas sobre la viabilidad de cumplir con los plazos comprometidos.
Silencio oficial y falta de información clara
Más allá de comunicados generales que hablan de “avances” o de obras complementarias, no hay información pública y detallada que permita conocer el estado real del proyecto. No se difundieron datos precisos sobre el porcentaje de ejecución, ni un cronograma actualizado que indique en qué etapa se encuentra la obra y cuándo se prevé retomar trabajos de manera sostenida.
Tampoco se conocen con claridad las razones del avance tan lento: si existen demoras administrativas, problemas de financiamiento, readecuaciones técnicas, redeterminaciones de precios o conflictos contractuales. Esa falta de definiciones alimenta la sensación de que la obra quedó atrapada entre anuncios y papeles, mientras el tiempo sigue pasando.
La pregunta que sigue sin respuesta
La captación de agua fue presentada como una prioridad absoluta para Esquel. Por eso, el contraste entre la relevancia del proyecto y la escasa actividad visible resulta llamativo. En una ciudad donde el agua es un recurso cada vez más sensible, la ausencia de explicaciones oficiales deja una pregunta abierta que hoy recorre barrios y charlas cotidianas: