En plena temporada alta de incendios forestales, los brigadistas del Servicio Provincial de Manejo del Fuego en Chubut continúan con un reclamo urgente: la convocatoria a las paritarias que se encuentran pendientes desde septiembre de 2025, tras varias postergaciones que aún no se resolvieron.
Héctor “Pato” Guerrero y Jesús Riquelme, delegados de ATE en la Base de Brigadistas de Las Golondrinas, denunciaron que la falta de respuestas por parte del Gobierno provincial se da en un contexto de sobrecarga laboral y jornadas que superan las 20 horas, con salarios que no alcanzan a cubrir la canasta básica.
Guerrero explicó que existía un acta paritaria con una reunión programada que fue postergada indefinidamente. Además, subrayó que esta demora coincide con una temporada sin precedentes tanto por su duración como por su intensidad, marcada por una sequía prolongada y temperaturas elevadas.
En cuanto a los salarios, un brigadista de línea cobra entre 1,4 y 1,5 millones de pesos, pese a afrontar jornadas laborales de hasta 20 horas diarias durante la temporada de incendios. Guerrero remarcó la necesidad de un aumento significativo que permita un incremento mínimo de 500 mil pesos netos, y criticó el sistema salarial basado en módulos que genera desigualdades internas.
Asimismo, denunciaron que los adicionales se liquidan incorrectamente y que nunca fueron corregidos, lo que afecta también los aportes jubilatorios, ya que esos adicionales no se computan para la jubilación. Por eso, reclaman que el salario se ajuste al básico.
Más allá del aspecto salarial, los delegados alertaron sobre deficiencias estructurales en el servicio. Aunque recientemente se entregó indumentaria, denunciaron la ausencia de equipamiento fundamental para la tarea en incendios forestales.
“La subcentral de Las Golondrinas es un edificio hermoso, pero es un cascarón. Falta equiparlo. Yo trabajo en área técnica y no tengo un anemómetro para medir viento, temperatura y humedad”, detalló Guerrero.
Además, señaló que entre el 80 y 90% de los cascos están vencidos, no hay motobombas ni mangueras nuevas, y que gran parte del material se mantiene gracias a reparaciones constantes. “Necesitamos equipamiento para estos tiempos de calentamiento global, de mayor sequía. No es solo salario: se está dejando caer al servicio”, advirtió.
Por su parte, Jesús Riquelme describió la exigencia física que implica una jornada habitual en incendios: “Se arranca muy temprano, a las 6 de la mañana, y se vuelve a última hora. Si hay casas comprometidas, se trabaja hasta la madrugada”.
En la práctica, las jornadas superan ampliamente lo establecido por ley. “Cuando arrancó esto estuve 10 días sin franco, con promedios de 18 o 19 horas diarias. En dos de esos días trabajé 24 horas seguidas porque había casas en riesgo y no había personal”, relató.
Aunque esas horas se compensan en invierno, los brigadistas coinciden en que el reconocimiento actual es insuficiente frente al desgaste físico y mental que implica el trabajo continuo durante incendios forestales de gran magnitud.
Mientras los brigadistas del Servicio Provincial de Manejo del Fuego continúan combatiendo incendios activos en Cholila y el Parque Nacional Los Alerces, el reclamo salarial permanece sin respuesta. “Es una lástima tener que estar preocupados por el salario en una época en la que tendríamos que estar todos abocados al incendio”, concluyó Riquelme.