Hace menos de un mes, el Gobierno estaba listo para avanzar en el Congreso con la suspensión de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) previstas para septiembre. Además, buscaba aprobar las listas colectoras, un mecanismo que permitiría a gobernadores aliados sumar sus listas legislativas a la del presidente Javier Milei, quien buscará la reelección en 2027. Sin embargo, en las últimas semanas surgieron dudas entre algunos mandatarios provinciales, quienes advierten que "falta confianza" y anticipan que la negociación se extenderá hasta último momento.
La derrota del oficialismo en la votación de la Ley de Tierras marcó un punto de inflexión en la relación con los gobernadores aliados. Varios de ellos retiraron su apoyo, a pesar de que la ley beneficiaba a sus provincias. Juan Pablo Valdés señaló que "cuando las cosas están mal explicadas, las cosas salen mal" y responsabilizó a La Libertad Avanza por una comunicación deficiente. El canciller Pablo Quirno generó controversia al afirmar que "un extranjero podría comprar un municipio o una provincia". Además, la oposición social impulsada por figuras populares como Tini y Emilia Mernes complicó la situación para los mandatarios provinciales.
Antes de este revés, el Gobierno había iniciado un acercamiento con sus aliados, especialmente tras la incorporación de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete. En ese contexto, la suspensión de las PASO parecía un hecho, respaldada por la Unión Cívica Radical (UCR) y el PRO. Sin embargo, un sector del radicalismo comenzó a cuestionar el proyecto, ya que implicaría perder una herramienta clave para dirimir liderazgos, especialmente si surgiera un candidato presidencial que pudiera competir con Milei en la centroderecha.
La falta de un candidato presidencial definido para la UCR hacía que las listas colectoras fueran una solución para los gobernadores radicales, quienes enfrentan un electorado que comparte apoyo con Milei y la ausencia de una figura emergente. Sin embargo, en los últimos días, algunos radicales comenzaron a vislumbrar la posibilidad de presentar un candidato propio, lo que enfrió el apoyo a la suspensión de las PASO. Algunos miembros del partido critican que el Gobierno perdió tiempo valioso con episodios como la salida de Manuel Adorni, el operativo fallido para recibir a la Selección Argentina y la falta de habilidad para aprobar la Ley de Tierras. "Tenían que haber avanzado cuando estaban los votos y se colgaron", comentan.
En la Casa Rosada reconocen que cuentan con el respaldo del PRO, reforzado tras el acuerdo político entre Karina Milei y Mauricio Macri para conformar una mesa de trabajo electoral. Rogelio Frigerio e Ignacio "Nacho" Torres mantienen su apoyo para suspender las internas. Junto con el sector radical liderado por Alfredo Cornejo y gobernadores del norte y la cordillera, La Libertad Avanza busca consolidar su vínculo para llegar a un acuerdo de cara a 2027.
El Gobierno pretende que la definición sobre las PASO se resuelva en el Congreso durante septiembre, para cumplir con el cronograma exigido por la Cámara Nacional Electoral de cara a octubre. Los libertarios confían en que no habrá mayores obstáculos, aunque reconocen errores como el caso de la Ley de Tierras. Como muestra de buena coordinación con sus aliados, mencionan el dictamen favorable en Diputados para la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto de Inocencia Fiscal.
Entre los negociadores electorales se escucha que "falta mucho" para apoyar la suspensión. Señalan que es necesario avanzar primero en la aprobación del proyecto de Zonas Frías, que reduce subsidios al gas, para luego avanzar con Zonas Cálidas, que establecerá un "semáforo" tarifario según la temperatura de cada región. Por ello, el Gobierno acelerará las reuniones con dirigentes de la UCR, confiando en que hay "plafón para avanzar en acuerdos".
En la última reunión del espacio "Radicales, estamos a tiempo", que reúne a dirigentes históricos como Ernesto Sanz, Jesús Rodríguez y Mario Negri, se destacó la necesidad de que la UCR tenga un candidato presidencial propio para evitar repetir el fracaso electoral de 2023. Además, defendieron las PASO, calificando el intento de eliminarlas como "una trampa para favorecer el protagonismo kirchnerista en 2027".
Lo que parecía una exigencia casi imposible se transformó en una esperanza con algunos indicios positivos. Aunque las autoridades partidarias evitan dar nombres, reconocen que "trabajan para construir una alternativa" y sostienen que las PASO son indispensables para ese objetivo. "Vamos a trabajar para tener candidatos en todos lados", aseguran.
La mayor frustración para los radicales es no lograr consolidar una presencia nacional significativa, a pesar de buenas gestiones en municipios del interior y en las cinco provincias que gobiernan. Entre los militantes, los nombres de Maximiliano Pullaro, Gustavo Valdés y Alfredo Cornejo aparecen como los principales exponentes para la carrera presidencial, aunque ninguno muestra interés público por el momento. Solo el gobernador correntino se animó a hablar sobre un candidato radical: "Podríamos tener al hombre que pueda representar los intereses de los argentinos".